jueves, 17 de abril de 2014

Degustabox marzo

Hay quien dice que ser bibliotecaria debe ser un trabajo tranquilo, pero no... En el momento en el que hay sistemas informáticos por medio, las cosas se complican, ya no en el uso del día a día, en que resultan de lo más cómodo, sino más bien en la parametrización previa antes de implantarlos. Y en eso estamos, así que he estado (y estaré después de esta semanita de vacaciones) muy ajetreada con varios proyectos que se implantarán antes del verano, y otros que verán la luz pocos meses después :-)
Por eso, cuando llegaba a casa, no tenía ganas ni de cocinar apenas, ni de fotografiar lo cocinado, ni de ponerme de nuevo delante del ordenador... 

Espero esta semana coger fuerzas de nuevo, desestresarme y dejar en estos días al menos un par de recetas programadas para darme tregua un poquito.

Hoy de nuevo toca presentaros más productos que he recibido con el pack Degustabox del mes de marzo. La verdad es que me va de perlas cuando vienen productos ya preparados, de estos de calentar y listo, porque así, al llegar a casa, he podido descansar más. 
Si queréis ver el contenido de las otras cajas que ya he recibido, podéis chafardearlas aquí.

La verdad es que dudo que a estas alturas no los conozcáis. Acaban de cumplir un añito pero han sabido darse a conocer y estoy segura que tendrán muchos años de éxitos por delante, porque hacen las cosas muy bien, y eso ¡se nota!. Si todavía no sois fans de su página en Facebook os estáis perdiendo la oportunidad de participar en concursos y estar informados de todas las novedades. También os recuerdo que en Twitter podéis contactar con ellos a través de su cuenta, o mencionarles @Degustabox.

Además, si al registraros ponéis el código promocional  J9G3U, obtendréis la caja por el precio final de 9,99€ (envío incluido), en vez de 14,99€. ¡Una oferta fantástica!

Estos son los productos que venían en la caja de este mes y, como siempre, hemos quedado muy satisfechos. Me ha encantado ese toque "light" que tenían los productos en su conjunto, comparado con otros meses en que nos iban a salir las grasas y calorías por las orejas... jejeje... ¡si es que piensan en nuestra operación bikini y todo!:



Y aquí los productos... uno a uno:

Tortas de aceite Inés Rosales sin azúcar (2 €)


En casa nos apasionan las tortas de aceite. Normalmente no somos capaces de parar de comerlas hasta acabar con el paquete. Son tan ligeras, nada empalagosas y con ese sabor tannnnn rico que nos resulta imposible.
Las de Inés Rosales son las originales de toda la vida, y no dudábamos que nos gustaría mucho esta variedad sin azúcar, y con harina integral. La verdad es que no nos equivocamos en absoluto, nos han gustado mucho (aunque las originales con azúcar están aún mejor). La receta está muy conseguida y cuidada, como las originales.
Las recomiendo 100% a aquellas personas diabéticas o que deben limitar su consumo de azúcar, aunque ya sabemos que la harina también son hidratos que nos pueden hacer subir los niveles de glucosa en la sangre.
La harina integral las hace más sanotas y una buena fuente de fibra, así que nos podemos tomar un par (o 3, o 4, jejeje) sin tener demasiados remordimientos.


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Endulsana Susarón (3,25 €)

Me recordó inmediatamente al sirope de ágave, al cual me aficioné cuando me enviaron una muestra para valorarla en el blog.



Si queremos un buen sustituto del azúcar, sin llegar al uso de edulcorantes artificiales, que son demasiado químicos y por tanto no son lo más recomendable para la salud, podemos echar mano de endulzantes naturales como éste, que está hecho a base de frutas (algarroba, manzana y uva). En su folleto indica que es mejor que el sirope de ágave porque su proceso de elaboración es más natural, y las propiedades son bastante similares, principalmente un índice glucémico muy bajo y un uso ilimitado, tanto en frío como en caliente, como para cocinar.


Tiene un 25% menos de calorías que el azúcar común, bastante similar al sirope de ágave. Al probarlo también me ha resultado parecido, aunque es de color más claro.
Tiene un dulzor muy agradable, sin ese toque amargo del final que tienen los edulcorantes artificiales, y su formato en sirope es ideal para tomarlo en frío, para mi gusto: endulzar un yogur, echar por encima a una tostada o bizcocho...
Muy recomendable.


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Tampico Citrus Punch (1,59 €/botella de 1,5 l.)


Bebida sin gas ni azúcar con un 9% de zumo (naranja, mandarina y lima limón). Similar a otras del estilo que hay en el mercado, que se venden refrigeradas, aunque éstas sí llevan azúcar. Tiene una textura consistente (un poco más espesa que el agua o que los refrescos habituales con gas). Hay que tomarlo bien frío.
Lo probamos recién llegados de una caminata a paso vigoroso al sol, y nos gustó mucho en el primer momento, pero los siguientes sorbos dejaban un regusto que no nos gustó, como de químico, o medicamento. Por eso no lo recomendaríamos.


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Té verde con jengibre y naranja Pompadour (2,15 €)


Soy gran aficionada a las infusiones, aunque hace tiempo que no las tomo, porque cuando estuve resfriada tomé tantas que les cogí un poquito de manía.
Probé ésta una tarde que no me había sentado demasiado bien la comida, me sentía como empachada/asqueada, y dicen que el jengibre va bien para las malas digestiones y las náuseas, así que era el momento ideal, aunque lo de la naranja no me hacía demasiada ilusión...
Me gustó mucho su sabor. La endulcé poquito, pero aún así creo que con menos dulzor habría estado mejor, imagino que la naranja ya le da el toque dulce necesario. Además, me calmó la barriga, que era lo que en aquel momento más me interesaba.
Un acierto esta infusión, y eso que no pensaba que me fuera a gustar.

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Garbanzos con espinacas Litoral y Lentejas con verduras (1,49 €/ud.)


No puedo mostrar foto, porque me los llevé al trabajo, y allí no pude hacer foto. Claro está que para calentarlos en el microondas hay que echarlos en un recipiente apto para micro, así que yo los puse en un tupper de cristal, como los que acostumbro a llevar a diario.

Primero probé las lentejas con verduras. Me resultó un poco raro que las lentejas llevasen tantas verduras, ya que algunas no son las típicas que se suelen echar, por ejemplo los guisantes (que había, para mi gusto, demasiados), la berenjena o el calabacín. También me resultó raro que el olor de la lata al abrirla era muy similar a las típicas ensaladas de verduras con atún para consumir así tal cual, directamente de la lata. Es decir, el olor y textura de las verduras era el "típico" de las verduras enlatadas, así que el sabor a casero se perdía.

Los garbanzos me gustaron más. Quizá por tener menos ingredientes, el sabor era más similar al casero, aunque los encontré un pelín insípidos. Parecía que les faltaba un poco de pimentón o algo así y también un poco menos de caldo. Los garbanzos no soltaban la piel ni quedaron duros (eso sí, después de calentarlos 4 minutos y luego dejarlos atemperar un poco para poderlos consumir).

En ambos casos el sabor era bueno, los garbanzos un sabor más cercano a lo casero que las lentejas, pero ambos con demasiado líquido que, si lo llego a saber, les quito una buena cantidad antes de calentarlos. 
La composición nutricional es bastante buena, porque no llevan grasas animales añadidas, así que no están mal como opción si seguimos una dieta equilibrada y queremos vigilar el consumo de grasas.
Para tener en la despensa para cubrir la ración de legumbres semanal sin esfuerzo puede ser una buena opción los garbanzos. 

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Mayonesa Ligera Ybarra y Mayonesa Ligeroliva Ybarra (2,98 €/ud.)


Reconozco que la mayonesa en bote me encanta. Procuro no tener en casa porque sé lo que pasa, que una empieza a tirar de ella y no se acuerda de las calorías... jejeje. Automáticamente, al ver los botes, pensé en probarla con unos espárragos y además, cuando fui a la compra, me traje unos langostinos cocidos de esos grandotes, que tanto me gusta también comerlos con mayonesa o salsa rosa. 


Cuando tuve peladas las gambas y los espárragos bien escurridos de su jugo, hice la cata con ambas variedades de mayonesa, para ver con cuál me decidía a tomarlo. Me gustó más la variedad con aceite de oliva, pues tiene un sabor más casero. La otra, como la gran mayoría de mayonesas de bote, tiene ese toque ácido como a limón o vinagre.
Igualmente, el sabor de ambas es muy bueno, son muy consistentes y van divinamente con cualquier plato frío... o también para acompañar alguna carne de esas a las que les queremos añadir un poco de gracia. 
También para hacer salsas tipo salsa rosa (mezclando a saco mayonesa con ketchup) o una que me gusta aún más, que es mezclando mayonesa con mostaza... ummmmmm!!!!


Para tener en la despensa, ya que el precio es el mismo para las dos, y las calorías son bastante similares, elijo sin duda la variedad Ligeroliva.

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Cañitas de fuet y de chorizo Espuña (1,29 €/ud.)


Están proliferando mucho este tipo de snacks en formato "mini" para la merienda o como tentempié. Yo que soy más de salado que de dulce las considero una buena opción, ya que para los que preferimos los snacks salados como yo la única opción que había hasta hace poco eran las patatas fritas y demás aperitivos similares...
Aunque sea un embutido del que no debemos abusar casi prefiero que un hijo mío me pidiera esto a la salida del cole que no cualquier alternativa de bollería industrial. Si el crío sale comilón, se le añade un bollito de pan y listos... 
De las dos variedades, esta vez prefiero el fuet, aunque de otras marcas que he probado me han gustado más las cañitas de chorizo, quizá porque esta vez las cañitas estaban poco curadas, y el chorizo pierde parte de su gracia si está demasiado blandito.
No me ha gustado que a medida que los iba comiendo se me quedaban trozos duros entre los dientes, en ambas variedades, y eso resulta un poco incómodo.

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Galletas Fibretten (2,95 €)


No había oído hablar de estas galletas nunca. Me encantó el formato y la presentación, en 2 bandejitas envueltas individualmente, aunque también estaría bien si estuvieran separadas en más paquetitos, ya que al ser unas galletas duras, con mucho salvado y fibras, no te comes un paquete de una sola vez, y puedes correr el riesgo de que las que te sobren se acaben reblandeciendo.


En la cata, el primer bocado no es demasiado fantástico, pero el sabor residual que te deja en la boca te invita a seguir comiendo, y a medida que vas comiendo una y otra galleta van gustando más.
Yo no soy muy amiga de las pasas en las galletas, pero en este caso están bastante troceadas y se dejan comer bastante bien. Con 4 o 5 ya estás bien satisfecho, pues llenan bastante.
Cada 2 galletitas son casi 100 kcal., así que si queremos tomar un tentempié controlando las calorías, con 2 o 3 ya podemos decir basta.
Al no llevar azúcar (en su lugar llevan maltitol) nos ahorramos algunas calorías, y como llevan varios copos de cereales y salvados tenemos un buen aporte de fibra para nuestra dieta.


Han sido un buen descubrimiento, me gustan este tipo de galletas porque nos ayudan a cuidarnos.

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Paté de ibérico al pimentón con aceite de oliva virgen extra La Chinata (2,50 €)


Es el único producto que todavía no he probado. Estoy esperando a tener invitados en casa, para combinarlo en algún canapé o tostadita con una cebollita caramelizada o similar.
Soy una fan incondicional de los pimentones La Chinata (la verdad es que no he probado ningún pimentón ahumado como el suyo), así que no me cabe duda: este paté me gustará sí o sí.



Mis productos preferidos de este mes son las tortas de aceite de Inés Rosales, el endulzante Endulsana de Susaron y la mayonesa Ligeroliva, a falta de probar el paté de La Chinata, que seguro que también estará entre mis favoritos.


Este post ha sido redactado según el Código de Confianza C4C (Degustabox me ha proporcionado gratuitamente las muestras citadas para probarlas y reseñarlas).

lunes, 24 de marzo de 2014

Bizcocho de yogur con melocotón

Hay veces que nos entra mono de dulce, y en casa lo más dulce que tenemos son yogures. En realidad es la situación ideal, porque si tienes muy a mano guarrerías varias está claro que acabas comiendo más de lo que deberías... pero bueno, si se tiene "sólo" un yogur y nuestro mono de dulce puede aguantar una horita más o menos, podemos hacer el famoso bizcocho de yogur, añadiéndole alguna fruta, para que sea más sano. Y si estamos en esa situación en la que tampoco tenemos fruta en casa (eso no debería pasar nunca... ¡pero a veces pasa!) podemos recurrir a una lata de melocotón en almíbar y arreando... ¡que sigue siendo fruta! jejejeje.


Ésta es otra de esas recetas que había quedado camuflada entre los borradores, y no sé por qué no la había publicado, hasta ahora.
Dicen que el bizcocho quedó muy bueno, muy jugosito, como todos en los que se añade fruta, que les da una jugosidad especial. Yo no lo probé, que soy alérgica al melocotón (a comérmelo, no a manipularlo), y no quería liarla parda... y la receta, de la fantástica Su, de Webos Fritos (aunque es la estándard del bizcocho de yogur, de toda la vida).


INGREDIENTES
1 yogur natural
3 vasitos del yogur de harina
1 vasito y medio del yogur de azúcar (o 2 si usamos melocotón natural)
1 vasito del yogur de aceite girasol o de oliva de sabor suave
3 huevos medianos
½ paquete de levadura Royal —8 gramos—
4 mitades de melocotón en almíbar (o 2 melocotones enteros si usamos el natural)
La ralladura de un limón (opcional)


PREPARACIÓN
Precalentar el horno a 180ºC, calor arriba y abajo
Poner todos los ingredientes en un bol —el melocotón partido en trozos pequeños—. Batir a mano o con una máquina eléctrica de varillas hasta que esté todo bien integrado
Engrasar el molde con un poco de mantequilla y verter en él la mezcla
Hornear 35 minutos a 180ºC, y otros 10-15 minutos más a 160ºC.
Sacar del horno y dejar que se temple
Desmoldar y adornar al gusto (yo no le puse nada)


NOTAS
-Vigilar la cantidad de azúcar, teniendo en cuenta si se usa el melocotón natural o en almíbar (necesitará menos azúcar). También se puede añadir parte del almíbar en sustitución de parte del azúcar, siempre teniendo en cuenta que si se añaden más líquidos el bizcocho quedará más mojado, y la prueba del palillo se deberá valorar de diferente manera (el palillo saldrá húmedo, aunque no tendrá restos de masa cruda, porque el bizcocho estará hecho).
-Si no nos importa tardar un poco más en la preparación, a mí me gusta más cuando al preparar la masa primero bato los huevos hasta que quedan bien espumosos, luego les añado azúcar y sigo batiendo hasta que blanquean, y después le añado el resto de ingredientes, la harina y levadura tamizados.
-Los clásicos nunca fallan, por eso el bizcocho de yogur siempre queda bien, y nos da mucho juego, pues le podemos añadir fruta, frutos secos, esencias, cacao, partirlo por la mitad y rellenarlo...

martes, 18 de marzo de 2014

Degustabox febrero

¿Qué tal ha ido el finde? yo he pasado un finde familiar muy divertido, y por supuesto he cocinado poco. Como siempre, con el pack Degustabox hemos tenido unas cuantas comidas apañadas, sin apenas esfuerzo, así que os voy a contar lo que me han parecido los productos, que sé que os gustan los cotilleos... jejeje. 
Si queréis ver el contenido de las otras cajas que ya he recibido, podéis chafardearlas aquí.

Por si todavía no lo sabéis, si os hacéis fans de su página en Facebook podéis participar en concursos y estar informados de todas las novedades. También os recuerdo que en Twitter podéis contactar con ellos a través de su cuenta, o mencionarles @Degustabox.

Además, si al registraros ponéis el código promocional GGZL0, obtendréis la caja por el precio final de 9,99€ (envío incluido), en vez de 14,99€. ¡Una oferta fantástica!

Estos son los productos que venían en la caja de este mes y, como siempre, hemos quedado muy satisfechos:


Y aquí los productos... uno a uno:

Bebida de frutas Açaí do Brasil (1,95 €)



Cuando recibí el pack e hice las fotos a todos los productos abrí el envase de Açaí do Brasil y lo probé. Me resultó muy dulzón y empalagoso. Como el envase admite el cierre sin problema, lo metí en la nevera para esperar a que lo probase mi marido, y cuando lo volvimos a probar en frío sí que nos gustó más. Tiene el dulzor empalagoso propio de los frutos rojos, pero en frío no se acusa tanto, y se puede tomar divinamente. No había probado nunca las frutas así, en plan smoothie o como se llame a eso, y me ha gustado, pero con esta combinación de frutas no sé si lo volvería a comprar, al menos para consumirlo así, tal cual. Seguro que para cócteles o postres puede dar mucho juego.

Eso sí, las propiedades del açaí lo hacen muy interesante, y esperemos que se introduzca más en nuestra dieta, pues tiene muchas vitaminas y da mucha energía (además que se complementa con guaraná) y… ¡es afrodisíaco! Vamos… que todo lo que tiene es bueno. 

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Tortillas de trigo Mexifoods (1,25 €) y relleno para fajitas Rancho Monterrey (2,99 €)


Generalmente, cuando vamos a comer fajitas, plantamos en la mesa una creperie para irnos calentando las tortitas a medida que las vamos comiendo. Así pues, colocamos el aparato y calentamos al micro el relleno para tortitas, debidamente escurrido, y con un chorrito de aceite. Una vez en la mesa, íbamos calentando las tortitas vuelta y vuelta y las rellenábamos. Yo, además, añadí queso crema para untar en la fajita, antes de ponerle el resto de relleno. La verdad es que tenía más esperanzas en el relleno. No está mal de sabor, pero hay muuuuuuuuy poco pollo. Si miramos las cantidades de cada ingrediente podemos ver que hay, a proporción, muchos más vegetales (cebolla: 21,2% y pimientos rojo y verde: 18,5% de cada uno; total de vegetales 58,2%) que pollo (22,8%), y debería ser al revés. El resto de ingredientes son los adobos, especias y agua.


Hemos hecho 2 fajitas en las que íbamos añadiendo el relleno rebuscando un poco para que hubiera “chicha”, y cuando nos hemos dado cuenta todo lo que quedaba eran vegetales, y ni un resto de pollo para la tercera fajita, aunque sí quedaba como para 1 o 2 fajitas más, sólo con verduras. La verdad es que preferimos rellenarlas con jamón dulce y queso y tirar lo que quedaba, porque cuando se hacen al wok las verduritas y quedan “al dente” sin estar excesivamente empapadas en líquido me podría comer varias fajitas así sin que me resultase empachoso, pero en este caso no estaban a mi gusto. Puedo decir que es el producto que menos nos ha gustado, más bien porque nos ha decepcionado.

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Chocolates Excellence Lindt Orange intense y Flor de Sal (1,89 €/ud.)


Dos variedades de chocolate con un mínimo de cacao del 47%. Chocolates negros pero suaves. Ideales para los fanáticos del chocolate.
Yo no soy muy amiga de la mezcla naranja/cítricos con chocolate, pero al llevar también almendras pensé que sería diferente. Verdaderamente sí que lo es, es un chocolate muy aceptable, aunque me sorprendió que además de naranja también llevase manzana y piña...
Se notan los trocitos de fruta entre el chocolate, no sólo su sabor, y en proporción ideal respecto a la almendra.
Igualmente, si tengo que elegir entre una de las 2 variedades está claro que elijo la de flor de sal. Quien tuviera la ocurrencia de añadirle sal al chocolate se merece un monumento. Dios... qué toque más genial... No hay muchas palabras más para definirlo... digno de probarlo, en la intimidad, rechupeteándolo en el sofá después de comer... ummmmmmmmmm!!!!

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Maggi Pasta oriental de ternera (0,75 €), Maggi Yakisoba (1,70 €) y Maggi Jugoso al horno pollo con patatas a la campesina (0,97 €)


La Pasta oriental lleva la famosa grasa de palma que tanto me horroriza, los otros productos no. Punto en contra de esta variedad, aunque tengo que admitir que hace años compraba este producto de manera habitual, ya que se prepara en un plis y es una ración individual, que te saca de un aprieto. Pero claro... eso era antes de preocuparme eso de las grasas trans. Pero sin ponernos demasiado tremendistas, de vez en cuando tampoco pasa nada por consumir un producto así (en este caso, el "de vez en cuando" quiere decir "cuando recibo algún producto para probarlo", pues yo no lo compro). Comparando con los Yakisoba (con aceite vegetal), a Alberto le ha gustado más la Pasta oriental, porque ésta tiene sólo un 0,3%  vegetales, y Yakisoba tiene un 8,6%. Y es que los vegetales deshidratados quedan con un toque "al dente" como si se hubieran cocinado en el wok, y a Alberto eso no le va demasiado.
De sabor hay que admitir que la Pasta Oriental también está muy buena, aunque a mí me gustó más el Yakisoba. Este tipo de fideos a mí me encantan.


Con un poco de pechuga de pavo adobada, y tenemos lista la comida... ya-tá!!! :-)



De la gamma Directo al horno ya la había probado, pero el Jugoso al horno era nuevo para mí... Una mezcla entre el Directo al horno y el Jugoso a la sartén........ vaya lío con los nombres, jolín!!!

Cuando descubrí la gamma Directo al horno tenía un horno que era un demonio que me quemaba las bolsas irremediablemente, y le cogí manía porque la bolsa se pegaba al pollo y siempre tenía la duda de si, entre la carne, estaba consumiendo pequeños trocitos del plástico de la bolsa. Pero aquello cambió en cuanto cambié la cocina y, con ella, el horno.
Admito que muchas veces no uso la bolsa porque me gusta más cocinar en un buen envase de pyrex, y así poder remover el pollo durante el cocinado, pero esta vez lo hice tal cual pone en el paquete.
Decir que 800 gramos de muslos de pollo son 2 muslos, que partí en 2 cada uno, pero al no ser que alguno de los comensales sean niños que con el jamoncito del pollo tiene suficiente, creo que no da para 4 raciones, sino para 3. Aunque por otra parte, creo que podría haber añadido otro muslo e igualmente no habrían quedado faltos de salsa...


Tanto el pollo como las patatas quedaron bien, aunque yo prefiero los directo al horno, en los que hay menos salsa y la piel del pollo queda más crujientita.
El pollo queda ideal para llevar en tupper, y añadiéndole bien de salsita, chafé las patatas en la salsa, para que chupasen bien la sustancia.... ¡y venga pa dentro!


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Barritas artesanas de pipas y soja Velarte (0,90 €/ud.)


Hacía tiempo que no comía palitos/barritas de pan como tentempié. Me ha gustado recuperar esa costumbre. Además, yo soy más de picotear salado que no dulce, con lo que estas barritas me resultaban ideales. Son bastante sanotas, pues están cocinadas al horno, no fritas (bueno, como todas las barritas de pan del estilo, ¿no?). De las dos variedades, me ha gustado más la de pipas, pues tienen un toque más saladito, aunque tienen más calorías, sal y grasas que las de soja y sésamo, así que sería aún más sana la variedad de soja (siempre y cuando la soja no sea de cultivo transgénico o cosas de esas raras que no acabo de entender pero que me dan un poco de yuyu).
Se comen sin darse cuenta, cosa buena para la marca pero mala para quienes las consumimos, que siempre acabamos comiendo por gusto de la boca y no por hambre, aunque hay que admitir que es mucho más sano comer estas barritas que muchos otros snacks igual de adictivos pero con muchas más calorías, grasas o azúcares.
Ideales para tener en el trabajo y comer unos cuantos cuando vemos que no aguantaremos hasta la hora de comer en condiciones de lucidez óptimas (es que a mí el hambre de ciega…). Más o menos igual de ricas que algunas otras marcas que recuerdo haber probado anteriormente.

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Brownie con Oreo de Royal (3,63 €)


Los preparados para postres es lo que tienen: una cantidad de azúcar que mejor ni saber, porque aunque nos guste mucho el dulce cuando los preparamos en casa totalmente caseros, imagino que por propia sugestión de ver la cantidad de azúcar que llevan las recetas, le acabamos poniendo menos, y el postre sabiendo igualmente dulce y bien rico. Pero también hay que tener su gracia y no tenerle miedo, porque hay mucha gente que le tiene pavor a los postres y prefiere recurrir a los preparados, que SIEMPRE salen bien (al no ser que nos falle el horno).

En este caso, además, no necesitamos apenas nada, porque hasta el molde viene incluido en el envase. Yo no confiaba mucho en él, pues era un cutre-cartón, pero resultó genial, y luego no había que lavar apenas cacharros, sólo donde hicimos la mezcla: polvos, un huevo y mantequilla o margarina derretida y arreando. Después de casi 1 hora en el horno, y otra hora para esperar a desmoldarlo, podemos disfrutar de un brownie fantástico. El toque de las galletas oreo por encima también está muy bien, creo que cuando haya un brownie casero también se las pondré.


Nos ha gustado mucho, aunque eso de que salen 10 raciones lo tendremos que dejar para los liliputienses. Yo creo que salen entre 6 y 8 ya apurando haciendo trozos muy pequeñitos. Yo, conociendo a mi familia y amigos, si hago 10 raciones y les sirvo una de esas a cada uno me llevaría fama de rácana de por vida.


Queda la mar de jugoso, que con los brownies a veces podemos pecar de demasiado horno y de que queden muy resecos. Además, calentar la ración unos segunditos en el micro antes de comerla es el no va más de jugosidad.

Yo lo acompañé de unas fresas y nata semi-montada (en la foto parece helado), con un toquecito de sirope de fresa por encima.

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Patatas fritas Déliterre extracrujientes Celigüeta (1,49 €)


Nos han gustado bastante, aunque no tanto como otras que hemos recibido en otros packs de Degustabox, creo que por ser extracrujientes. Me gustan crujientes, pero creo que tan crujientes perdían otras propiedades, y me daba la sensación de ser muy finas o estar fritas en exceso.

Igualmente, su sabor era muy correcto y tardó poco en acabarse la bolsa.

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Café cappuccino Illy issimo (1,60 €/ud.)


Yo no lo probé, pues tengo tolerancia 0 al café con cafeína. Como loca que me pongo de nerviosa con un chorrito de nada, así que lo dejé en manos de Alberto.
El primero lo probó a temperatura ambiente, y el segundo en frío, y así le gustó más.
Tiene un sabor rico, y se nota ese toque a cacao que lo hace especial (desde entonces yo me hago café descafeinado con una cucharadita de cacao en polvo también... cómo no se me habría ocurrido antes???)
Ideal para llevar de picnic o a cualquier sitio donde no puedas tomar un café recién hecho. El formato es perfecto y muy práctico.



Quizá de los productos que más nos han gustado está el brownie y los fideos Yakisoba, aunque los palitos de pipas, las tortitas, el chocolate con flor de sal también están de vicio. Como siempre, ha sido un lote muy completo, aunque esta vez no me haya dado como para hacer muchas otras recetas.


Este post ha sido redactado según el Código de Confianza C4C (Degustabox me ha proporcionado gratuitamente las muestras citadas para probarlas y reseñarlas).

jueves, 13 de marzo de 2014

Potaje de alubias con verduras

Hay muchas dietas de adelgazamiento que no permiten comer legumbres. Pero por otra parte la dieta mediterránea recomienda comer legumbres una o dos veces por semana. También hay quien dice que las legumbres no se deben combinar con proteínas de origen animal... vamos, un lío patatero.
Si pensamos con lógica y salud (y no sólo con la operación bikini en mente) las legumbres son una proteína vegetal y no tiene sentido eliminarlas de la dieta sólo porque también tienen una buena cantidad de hidratos de carbono... más bien deberíamos intentar combinarlas con vegetales u otros cereales y no caer en las habituales combinaciones con embutidos y productos grasos derivados del cerdo (que eso engorda más que la legumbre en sí misma...) 

La dieta disociada (que no sigo, porque en realidad no sigo ninguna dieta a raja tabla) sí que permite la combinación de legumbres con toda clase de vegetales, así que vamos a echar mano de la imaginación, unos botes de conservas que tengamos en casa y algunas verduras congeladas para hacernos un plato ideal en un santiamén, sin tener que acabar recurriendo siempre a la socorrida pasta.


Aunque las fotos no le hacen justicia, la verdad es que este plato estaba bien rico... 

INGREDIENTES (para 2 platazos)
-300 gr. de espinacas, frescas o congeladas
-1 bote de alubias cocidas
-1 lata de champiñones laminados (yo le puse una grande, pero mejor de las pequeñas...)
-Zanahorias baby congeladas
-2 cucharadas de aceite de oliva virgen
-1 cucharadita de pimentón La Chinata
-Sal
-Agua


PREPARACIÓN
-Rehogar los champiñones bien escurridos en una cazuela con el aceite de oliva.
-Añadir las espinacas, un poco de sal, el pimentón y rehogar a fuego vivo, removiendo continuamente. No importa si sueltan algo de agua, no hará falta escurrir el líquido.
-Cuando las espinacas ya estén cocinadas, añadir las alubias lavadas debajo del grifo, agregar las zanahorias y agua o caldo de verduras hasta casi cubrirlas. 
-Dejar hacer chup-chup hasta que las zanahorias estén blanditas. Así se integrarán los sabores.
-Rectificar de sal si hiciera falta.


NOTAS
-Que nunca falten en casa los botes de champiñones y de legumbres cocidas: pueden sacarnos de muchos apuros. Las verduras congeladas también son ideales, pues están precocidas y necesitan de una cocción mucho más corta, y sin necesidad de descongelación previa.
-Mejor añadir una lata de champiñones pequeña, y no una grande como puse yo, ya que los champiñones tomaron demasiado protagonismo en el plato. También mejor si los champiñones los troceamos un poco más, aunque eso va a gustos.
-Un buen plato de cuchara, con pocas calorías. Recomendable para variar la dieta. Lo podemos tomar como "capricho" de vez en cuando, mientras hagamos dieta, y así nos saldremos de lo típico pero sin estropear la dieta comiendo mucha guarrada.
-Ideal para comer en la oficina si disponemos de microondas para calentarlo.
-Vaaaaaaaaale.... ¡¡aceptamos añadir una rodajita de chorizo, si no sois capaces de pasar sin ella!! :-)



Este post ha sido redactado según el Código de Confianza C4C (La Chinata me ha proporcionado gratuitamente la muestra citada).

viernes, 7 de marzo de 2014

Carne rustida en la olla rápida

Estoy con modo vago activado. ¿Astenia primaveral con un mes de adelanto? podría ser...
El caso es que tengo la mente muy dispersa, y me cuesta mucho hacer cosas que requieran pensar mucho o demasiado tiempo de dedicación. Hasta tal extremo llega que me depilo una pierna hoy, y otra mañana........ jajajajaja.
Además, las tardes se me pasan pensando en la hora de meterme en la cama, así que mi día pasa a ser provechoso sólo por las mañanas (excepto los findes, que duermo hasta que el cuerpo aguanta, que suele ser cuando el estómago gruñe pa que me levante a comer...)

Conclusión: es un suplicio pensar en los menús semanales. Solución: hacer comidas que den para más de un día. No nos importa repetir menú si eso implica más rato para descansar y tener la mente desconectada de todo esfuerzo... jejeje.

Uno de los platos que me encanta hacer porque requiere poca dedicación frente a los fogones, da para más de un día, queda genial recalentado en el tupper y está bien rico es la carne rustida/guisada/asada.


Mi madre la hacía fantástica... pero se me fue antes de que tuviera interés por la cocina como para preguntarle cómo la hacía, así que busqué recetillas por la red, y he probado varias. Ésta no es igual que la que hacía mi madre, pero está muy rica y ya la he repetido varias veces. Además, las recetas de Cristina Galiano son muy buenas, todas en busca de ahorrar tiempo en la cocina, ensuciar poco, y mantener las propiedades de los alimentos al máximo... y acompañadas de muchos truquitos ideales.

Espero que esta receta os guste tanto como a mí:


INGREDIENTES (6-8 raciones)

-1 rabillo de cadera o un redondo de ternera de 1 kilo (yo uso redondo de potro, que le pido a mi carnicera que me lo dé atado)
-2 o 3 cebollas grandes
-50 gr. de aceite de oliva virgen = 5 cucharadas
-1 hoja de laurel
-1 cabeza de ajos sin pelar
-5 cucharadas de un buen brandy (yo suelo sustituirlo por vino tinto)
-10 cucharadas de agua
-Sal y pimienta blanca recién molida


PREPARACIÓN (explicación tal cual de Cristina Galiano)
-Cortar las cebollas en rodajas finas
-Lavar la cabeza de ajos entera y secarla con papel absorbente de cocina para que luego al sofreírla no salte el aceite o simplemente limpiarla en seco con un papel absorbente de cocina
-Volcar el aceite en la olla rápida, calentarlo y antes de que humee, echar las cebollas y rehogarlas hasta que empiecen a tomar color. Para que no se peguen y se vayan sofriendo en su propio jugo tapar la olla con una tapadera con pomo, mejor de cristal, que no sea la de presión y removerlas de vez en cuando con una cuchara de madera
-Cuando la cebolla vaya estando transparente, antes de que coja color, añadir la carne y dorarla bien por todas partes. Aquí estriba el secreto para conseguir en la olla una fantástica carne asada, mucho más jugosa que en el horno y utilizando una cantidad de aceite bastante menor, en dorar bien su superficie por todas partes. ¡Cuidado!, se debe dorar pero no “quemar” por lo que el aceite debe estar caliente pero no humear demasiado
-Mientras la carne se está dorando la tapa sigue puesta y solo la levantáis para darle la vuelta. Se salpica menos y sobre todo la carne no se reseca en absoluto
-Agregar también el laurel y la cabeza entera de ajos
-Cuando esté bien dorada la carne y no antes salpimentarla por todas partes
-Añadir el vino y el agua y rascar rápidamente el fondo de la olla con una cuchara de madera para “desglasearla”, es decir para arrancar todo lo que se nos ha pegado en el fondo, parte de cebolla y parte de los jugos de la carne
-Tapar la olla con su tapadera de presión y en cuanto haya cogido la presión, bajar el fuego hasta el punto que os haga falta, dependiendo de vuestra placa de calor, y cocinar durante 10 minutos
-Dejar siempre que la válvula baje por su propio peso
-En cuanto la olla se pueda abrir, comprobar que la carne está blanda pinchándola con un pincho o aguja de cocina. La carne tiene que estar dorada por fuera pero rosada y jugosa por dentro, así que no conviene pasarse de tiempo porque entonces saldría reseca.
-Retirar de la olla la hoja de laurel y la cabeza de ajos (y la carne) y triturar las cebollas con la minipimer o con la trituradora que se tenga. Si ésta es buena no habrá que pasar la salsa por el “chino” para que quede muy fina.

-Quitar las cuerdas a la carne, y hacerla rodajas. Servir y salsear por encima.

Consejos de cocina (también de Cristina Galiano)
-Éste es un plato típico de los de “Cocinar 1 día para varios”, post que aparecerá próximamente, porque junto con su salsa se conserva varios días en la nevera , y también congela estupendamente, mejor en un trozo único que ya cortada
-En estas ollas tan buenas no hace falta añadir más agua porque la carne ya tiene mucha en su composición, un 74%, que va a soltar durante la cocción con lo cual tendremos salsa suficiente
-Los vinos y licores que se usan en la cocina deben ser siempre de muy buena calidad
-Al darle la vuelta, no pinchar nunca la carne con un tenedor, porque por los agujeritos practicados saldrían al exterior sus jugos internos. Utilizar exclusivamente unas pinzas largas de acero inoxidable de cocina
-Al sofreír la carne encima de las cebollas, éstas se nos tuestan algo más, pero esto no importa siempre y cuando no estén quemadas, pues la salsa nos saldrá con más bonito color, más oscura y sabrosa
-Este plato se puede hacer con varios trozos de carne de ternera, otro trozo de cadera como el cantero, la babilla…, incluso con una pieza que se llama “pez” y que es muy tierna aunque es una carne de segunda. Tiene un nervio en la parte central que los carniceros retiran si se lo pedís.
-El “chino” es un colador en forma de embudo que se usaba antiguamente en la cocina para conseguir una salsa de textura muy fina. Hoy su uso ha quedado relegado puesto que disponemos de muy buenas trituradoras


COMENTARIOS (mis comentarios)
-Un sabor bien rico, la carne se hace en un pispás y queda realmente jugosa.
-A veces he puedo algunos de los dientes de ajo en el plato encima de la carne. A mí me gusta comérmelos. También podemos añadir alguno a la salsa antes de triturarla.
-Acompañar de unas patatas fritas, arroz blanco o pimientos u otras verduras asadas.
-Aunque queramos variar los ingredientes de la salsa, la base para hacer una carne rustida en poco rato es ésta: sofreír ingredientes de la salsa, dorar encima la carne, desglasear con agua+vino/licor, cerrar la olla a presión durante unos 10 minutos, sacar la carne y triturar la salsa.
-Ideal para llevar en el tupper. Admite congelación y recalentado en el microondas y sigue quedando divina.