martes, 25 de febrero de 2014

Jarabe de cebolla para la tos

Todo el mundo está igual: parece que el resfriado se va, pero la tos resurge con más fuerza si cabe, y nos vuelve a dejar la noche en vela.

Yo estaba harta de gastarme el dinero en jarabes y potingues para el resfriado (aunque fueran homeopáticos), y decidí buscar un remedio natural, ya que una amiga me dijo que me pusiera una cebolla partida por la mitad en la mesilla por la noche, y esa idea no me pareció demasiado buena por la peste que haría todo al día siguiente... jejejeje.

Pero sí... la cebolla tenía que estar presente, y también el limón y la miel, que son otros alimentos de esos que sólo por su nombre ya curan.

Y de entre todas las recetas que he encontrado en la red, me he quedado con esta de María Pimientos en Directo al paladar, por fácil.



INGREDIENTES
-1 cebolla (yo usé una cebolleta tierna, de ahí que se vea un poco verde, porque usé un poco del tallo también)
-Zumo de 2 limones
-2 cucharadas de miel de abeja (yo Luna de Miel, del pack Degustabox), aunque eché un buen chorrazo de más de regalo....
-1 raíz de jengibre (yo eché 1 cucharadita de café de jengibre molido)


PREPARACIÓN
-Picar la cebolla y ponerla en un recipiente (preferentemente de cristal, que tenga tapa).
-Añadir el zumo de limón (yo lo hice tal cual estrujando el limón dentro del bote, y si caía alguna pepita no pasa nada). Añadir también la miel y el jengibre.
-Remover la mezcla y esperar 10 minutos al menos antes de tomarlo por primera vez.

-Al pasar los 10 minutos la cebolla habrá sudado y el jarabe empezará a cubrir la superficie. A partir de este momento y durante 2 días (a los 2 días se deberá preparar otro) el jarabe hará su efecto.

-Colarlo y beberlo a sorbos pequeños o cucharadas durante el día.


NOTAS
-Las fotos son de la segunda tanda del jarabe, que sólo me hice la mitad de cantidades porque ya estaba casi bien.
-El efecto es muy rápido, suaviza la garganta y acaba con la tos. Además, ayuda a expectorar. Muchas veces, al tomarlo, tosía  un par de veces y con la tos sacaba mucosidad que antes no lograba echar.
-Hay que colar sólo la cantidad que se vaya a ir tomando, y el resto hay que conservarlo tapado junto a la cebolla para que ésta siga sudando.
-La verdad es que yo estoy encantada con él. 
-Una miel de sabor fuerte le va mejor a este jarabe, la de Luna de Miel tenía un sabor demasiado suave, o los limones eran demasiado grandes... así que tuve que echar más miel de la cuenta para que tuviera un gusto agradable.
-El sabor no es desagradable, sobre todo echándole más miel de la indicada en la receta. Verdaderamente, no pasa nada por echarle más, sólo que la concentración será diferente, pero como no hay una dosificación máxima, en vez de una cucharada te puedes tomar dos y santas pascuas.
-Se ha convertido en un básico en casa, lo recomiendo al 100%. Hay que aprovecharse de las propiedades de los alimentos que tenemos en la despensa y dejar los productos artificiales para cuando no hay otro remedio.

martes, 18 de febrero de 2014

Pechugas de pollo a la miel y mostaza de Dijon

Sigo con mis recetas de pollo. Esta no es muy de dieta, pero teniendo en cuenta que tenía necesidad de curarme el resfriado y la miel va requetebien, no me arrepiento nada de haberle añadido chorrocientas calorías al pollo... Además, ¡¡estaba de un ricooooooooo!!

La receta está inspirada en la receta del blog Nuestras recetas familiares, aunque le di un toque diferente al final.


INGREDIENTES
-1 pechuga de pollo entera por persona
-Sal, pimienta
-Mostaza de Dijon (yo de la que no lleva semillas)
-1 cucharada sopera (o algo más) de Miel de flores Luna de Miel por cada pechuga (pack Degustabox de enero)
-1 chorro de vino blanco
-1 hilito de aceite (se puede eliminar)


PREPARACIÓN
-Precalentar el horno calor arriba y abajo a 180ºC.
-Echar un chorrito de vino blanco en una fuente de cristal apta para horno.
-Limpiar las pechugas, salpimentarlas y embadurnarlas con mostaza de Dijon hasta que queden cubiertas. Colocarlas en la fuente de cristal separadas entre sí.
-Echar un chorrito de aceite por encima y meter en el horno unos 10-15 minutos.
-Darles la vuelta a las pechugas, y añadir encima de cada filete una cucharada sopera bien llena de miel. Volver a meter al horno durante otros 10-15 minutos (depende de nuestro horno).
-Sacar las pechugas al plato.
-Pasar por la batidora la mezcla de jugos que han quedado en el fondo de la fuente (vino, mostaza y miel), y echarla por encima al pollo.


NOTAS
-Yo la acompañé con unos dátiles, aunque lo ideal es acompañarlas de un arroz blanco.
-Pensé que el sabor de la mostaza no me gustaría, pues la mostaza de Dijon y yo no somos muy amigos, pero con el contraste de la miel ha quedado genial. Sé que la repetiré.
-La pechuga queda muy jugosa, y se puede recalentar en tupper y sigue estando muy decente.
-Se puede hacer cuando se tienen invitados, pues es una receta que no da mucho trabajo y es original.


Este post ha sido redactado según el Código de Confianza C4C (Luna de Miel - a través de Degustabox - me ha proporcionado gratuitamente la muestra citada para probarla y reseñarla).

sábado, 15 de febrero de 2014

Degustabox enero

Vaya asquete de tos... aquí sigo con ella, mi compañera inseparable... ¡y eso que pensaba que me había librado de ella! Pero bueno, al final de todo se saca algo, y con este resfriado catastrófico me he aficionado a la miel. Y es que en casa siempre hemos tenido miel del pueblo (miel del Bierzo), que es muy fuerte de sabor, y por ello no me terminaba de gustar. ¡Pero no es la única miel en el mundo! y gracias a Degustabox esta vez estoy pasando mejor el resfriado y pegándole un buen lingotazo diario a la miel que venía en el pack de enero... jejeje. 
Si queréis ver el contenido de las otras cajas que ya he recibido, podéis chafardearlas aquí.

Por si todavía no lo sabéis, si os hacéis fans de su página en Facebook podéis participar en concursos y estar informados de todas las novedades. También os recuerdo que en Twitter podéis contactar con ellos a través de su cuenta, o mencionarles @Degustabox.

Además, si al registraros ponéis el código promocional QJJIN, obtendréis la caja por el precio final de 9,99€ (envío incluido), en vez de 14,99€. ¡Una oferta fantástica!

Y como novedad... ¿sabéis que ahora Degustabox tiene canal en Youtube? Todavía tienen poquitos vídeos, pero ya veréis a la velocidad que van a ir subiéndolos... :-)


Estos son los productos que venían en la caja de este mes y, como siempre, hemos quedado encantados:


Y empezamos por las reseñas de los productos, uno por uno:

Chicles Smint variedades Menta (1,50 €) y Hierbabuena (1,50 €)


La verdad es que no soy de darle mucho a los chicles (no suelo comprar) pero desde que recibo las Degustabox en casa sí que le damos un buen tute, y más mi marido que yo. Eso de verlos en el recibidor es una tentación irresistible.
La forma nos recuerda a las grajeas de caramelo de la misma marca, aunque son más grandes, claro está. Quizá tienen un tamaño un poco pequeño (aunque siempre podemos comernos dos...), pero me parece ideal para refrescarnos en un momento dado, por un ratito, sin que se note necesariamente que estamos comiendo chicle (no sé a vosotros, pero a mí me da un asco la gente que habla cuando come chicle y se lo veooooo... que no puedo con ellos! jaja).


Tienen un sabor muy refrescante, tal cual dice su spot "frescor al instante". A mí, como es habitual, me gustan más los de hierbabuena. Sin azúcar, un chicle ideal para todo el mundo, aunque su sabor no se mantiene en el tiempo tanto como otros que he probado hace poco. 
Lo que me ha fascinado del todo ha sido su envase. Me encanta y posiblemente los reutilice como pastillero. 

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Pipas rancheras Facundo (1,50 €) y Cocktail ranchero Facundo (1,50 €)


Los productos sin gluten, ideales para todos los celíacos. Recuerdo haber leído en un blog de una chica que tenía a su hija celíaca que la había pillado comiendo pipas no aptas y su preocupación por la rebeldía adolescente al respecto... con los productos de esta marca no tendrá ese problema.

El cocktail me ha encantado, aunque no he comido demasiado, ya que soy alérgica a los cacahuetes (puedo comerme unos 10, luego ya empieza a afectarme...), y es una pena, porque realmente me gustan mucho, así que Alberto ha disfrutado como un enano.


Yo me he liado con las pipas, aunque no me las he comido muy rápido, ya que estas pipas son de las que merece la pena rechupetear antes de pelarlas, con ese sabor ranchero tan guay.
Lo único malo es que varias cáscaras estaban vacías, me imagino que será por su punto de tostado y por ser unas pipas alargadas y no redonditas, y sobre todo por no tener esa costra de sal que suelen llevar las de otras marcas.
Ideales ambas variedades para comer sentados en el sofá mientras vemos la tele.

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Flan clásico (1 €) y natillas caseras (0,86 €) Mandarín - Dr. Oetker



Cuando nos decidimos a comer sano (o al menos más casero, menos "guarro") podemos encontrarnos con la monotonía de los postres lácteos, que o son yogures desnatados naturales o son postres light (con muy poca materia grasa) pero con azúcar, y las calorías que éste aporta. Es difícil encontrar postres que estén buenos pero lleven edulcorantes o algunos otros endulzantes menos calóricos.
Por eso hace tiempo que compro preparados para flan y natillas, y los hago con leche desnatada sin lactosa (aún más digeribles) y edulcorante (el mismo número de cucharadas que las que marca el paquete que hay que poner de azúcar). Para mí el que mejor me va es el de Día de bote de cristal, que es apto para cocinar.

Reconozco que lo más habitual es que compre los preparados de marca blanca, por eso me han encantado tanto los de Mandarín, tanto los flanes como las natillas, aunque casi más las segundas.

Aquí he hecho las flanes tal cual indica el envase, y los he acompañado de salsa de frutos rojos (de lata de frutos rojos en conserva en zumo de uva de Mercadona), hecha con 100 gr. de frutos, 1 sobrecito de stevia y 1 cucharada del propio zumo en el que venían conservados. 



Las natillas también las hice tal cual las instrucciones, pero con leche desnatada y edulcorante en polvo apto para cocinar, como he dicho anteriormente, y encima les puse una galleta maría.





Ambos postres están fantásticos, aunque las natillas mejores aún, y aquí sí se ve la diferencia entre un producto de marca blanca y uno de marca. ¡Fantásticos!

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Aceitunas rellenas de anchoa La Explanada (1,19 €)


Las aceitunas rellenas de anchoas me han sorprendido por lo grandes y lo gustosas. La anchoa es de calidad, se nota ese sabor característico a anchoa que se ha perdido en las aceitunas rellenas de gamma más básica.
Me han gustado mucho.

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Porciones de queso con nata Kiri (3 €/tamaño familiar)


Siento decirlo pero......... me gustan tanto ¡que no he podido cocinar nada con ellos! Es imposible no comerte uno cada vez que abres la nevera... De verdad quería haber hecho algo especial, pero me fue imposible... 


¡Jolín qué buenos que llegan a estar! 
En el Degustabox venían sin refrigerar, pero yo en cuanto les hice la foto los metí en la nevera. Están en perfecto estado, pero al principio me asusté un poco, hasta que caí en que varios quesitos en porciones de otras marcas suelen estar fuera de la nevera en los súper.
Riquísimos pero muy calóricos para comprarlos habitualmente, es la única pega que les puedo encontrar.

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Ambrosías Tirma sabor normal y avellanas (1,60 €/ud.)


Elegido sabor del año 2013... y con razón. No conocía la marca ni el producto, pero como podéis ver se parece a otro snack muy famoso que hace años que está en el mercado.
Duraron demasiado poco en casa, están rematadamente ricas. De las dos variedades ha habido disparidad de opiniones, a mi marido le han gustado más las originales (rellenas de crema de nata) y a mí las rellenas de crema de avellanas.


Ambas son más que recomendables, aunque me quedé con las ganas de probar sus variedades sin azúcar, que en la página web vi que también las hacían... jejeje.

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Miel de flores Luna de miel (3,49 €)


¡La de juego que está dando esta miel! Como he dicho en la intro, estoy acostumbrada a mieles de sabor mucho más intenso, que no me gustan tanto precisamente por eso. Esta tiene la intensidad ideal para que se haya convertido en un básico en mi alimentación durante el resfriado.
Lo primero, en los zumos de naranja y limón que me hacía cada mañana para cargarme de vitamina C...

Pero hay 2 recetas más esperando que os mostraré en los próximos días. Las dos os sorprenderán bastante.

El envase está muy bien. Es tipo biberón, y con la rosca lo abrimos o lo cerramos. Lo malo es que hay que apretar el bote bastante para que salga una buena cantidad, quizá debería ser un poco más blando el plástico del envase. Al cerrarlo a rosca inevitablemente tenemos que pasar el dedito por la tetina del biberón para recoger esa gotita de miel que ha quedado allí fuera y... ummmm ¡chuparnos el dedo! ¡me encanta!
En dos semanas ya sólo debe quedar un cuarto de bote. ¡No pudo llegar en mejor momento!

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Mini sticks de pavo (1,29 €) y fuet de pavo (1,65 €) Campofrío


Los productos más polémicos de este mes. 
Ya recibí los Mini sticks de fuet de pavo en el Degustabox de octubre, pero no le había prestado tanta atención como ahora a la composición. Están muy buenos, y es difícil no acabar con el paquete en cuanto lo abres. El punto de curación ideal, el fuet de pavo grande se pela divinamente y en ninguna de las dos variedades tienes que sacarte ningún trozo duro de ternilla o vetetúasaberqué de la boca.

El problema es la composición:

Mini sticks
Ingredientes: carne de cerdo, carne de pavo (94 g. x 100 g. producto final), etc.
Ración 30 g= 157 kcal; 13,3 grasas (saturadas=5,3 g.)
Se usan 196 gramos de carne para 100 g. producto acabado (así que se usan 102 g. de carne de cerdo vs. 94 g. de carne de pavo)
Fuet
Ingredientes: carne de pavo (43 g. x 100 g. producto final), carne, panceta y grasa de cerdo, etc.
Ración 30 g= 139 kcal; 12,3 grasas (saturadas=4,5 g.)
No pone cuanta carne se usa para 100 g. producto acabado

Sabemos que los ingredientes siempre están marcados en la etiqueta por orden de cantidad (el que más contiene primero, y así en orden hasta el que menos contiene), con lo cual los mini sticks llevan más carne de cerdo que de pavo, aunque el fuet al revés.
He tenido que ir a comparar con otros embutidos de pavo para ver si en ellos también usan carne de cerdo, cuando se supone que es un embutido de ave, y hay algunos que sí (aunque en menos cantidad que éstos), y otros que no. Los que he visto que no llevan cerdo añaden grasa de pato (no su carne) y bueno, para el caso es primo hermano del pavo, no lo considero tan grave como etiquetar un fuet como de pavo cuando lleva cerdo y uno de ellos hasta más cerdo que pavo.

Además, el fuet no indica cuánta cantidad de carne total se usan para hacer 100 g. de producto acabado (o yo no lo he encontrado), aunque podemos imaginar que será bastante similar a los mini sticks (196 g. de carne para 100 g. de producto acabado), con lo cual aún me da más mala espina, porque aunque aparece la carne de pavo como primer ingrediente, luego debemos valorar que entre carne, panceta y grasa de cerdo quizá se nos va a ir a 140 g. de carne por 100 de producto acabado (se usará casi el triple de partes de cerdo que de pavo). Peor que en los mini sticks.

Y si hablamos de grasas finales del producto (OJO, que los datos son en ración de 30 gr., si lo contamos por 100 gr. sube a 44,33% de grasa los Mini sticks y 41% el fuet).
Las calorías por 100 gr. de producto son: 523 kcal para los Mini sticks y 463 kcal para el fuet.
Comparando con otros embutidos de pavo, las kcal oscilan entre 300-350 kcal por 100 gramos, y el porcentaje de grasa de entre un 18 y un 20%.

Después de analizar la composición del producto, aunque la cata sea muy buena, lo descarto porque no considero que sea el producto que necesito, ya que si quiero un embutido de ave (porque no quiero comer cerdo) éste no lo cumple, y si lo quiero de ave porque sea más magro y tenga menos grasa, éste tampoco lo cumple.

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Pechuga de pollo en aceite Casa Matachín (2,35 € pack 2 latas)


El producto más sorprendente e innovador de todo el pack. No había oído hablar de él ni lo había visto en ningún sitio. Me parece una idea fantástica, pues es una opción muy socorrida para esos días en los que no tienes nada en la nevera y quieres comer proteína que no sea la típica lata de atún o sardinas...


Además, la composición es bastante sanota, y los ingredientes geniales: pechuga de pollo, aceite de girasol y oliva y sal. Nada más.

Lo único que no me gustó es que el cartón que recubre las dos latas que componen el pack estaba manchado de aceite, y las latas también, pero estaban bien cerradas, no sé si debía tratar de un problema de limpieza de éstas antes de empaquetarlas...


Es tan socorrida que queda ideal para un plato de pasta improvisado:


O para un arroz, ensalada...
¡Qué lástima no haber tenido más! Cuando lo encuentre en algún súper compraré algun pack para tener en la despensa, y seguro que probaré otras de las variedades, que deben estar fantásticas también.

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Paella de verduras Trevijano (2,75 €)


Ya había probado algunos productos de la marca. Algunos me habían gustado mucho (los arroces) y otros no tanto.
Como éste era un arroz, sabía que me gustaría... y no me equivoqué.

Lo hice con caldo de verduras casero en vez de agua... y le añadí la segunda lata de pechuga de pollo Casa Matachín, de ahí los hilitos que podéis ver entre el arroz:


Además, acompañé el arroz con una ensaladita de soja, cherrys y olivas Explanada.

El arroz quedó fantástico, lo malo es que si te descuidas en el momento de sofreír el arroz antes de echar el caldo, algunas verduritas que están tan finamente cortadas se te pueden tostar demasiado. El pimiento rojo no, con él no hubo problema...


Otro producto de larga duración ideal para tener en la despensa, aunque si no hacemos todo el paquete de una vez, no me gusta demasiado el envase para guardar el sobrante. Prefiero ponerlo en un tupper más recogidito y que cierre mejor.


Y hasta aquí el Degustabox de este mes, aunque tengo un par de recetas pendientes de mostraros en próximos días. Espero que os hayan gustado. Para mí el producto más sorprendente por su innovación han sido las pechugas de pollo enlatadas de Casa Matachín, al que más uso le estoy dando la miel de Luna de miel, el más goloso las Ambrosías de Tirma y el que más me ha hecho reflexionar los fuets de Campofrío.



Este post ha sido redactado según el Código de Confianza C4C (Degustabox me ha proporcionado gratuitamente las muestras citadas para probarlas y reseñarlas).

lunes, 10 de febrero de 2014

Espagueti con champiñones y huevo

Si no fuera porque hice letras puras en el instituto me hubiera gustado estudiar Dietética y nutrición. Siempre me ha gustado todo el tema de dietas, composición y propiedades de los alimentos… y por eso me interesa siempre cuando alguien me dice que está haciendo tal o cual dieta, y la verdad es que prácticamente todas las dietas tienen algo bueno de lo que podemos aprender. Otra cosa es que luego yo sea capaz de seguirlas o en seguida me “invente” variantes, teniendo en cuenta aquello que leí de otra dieta que también me parece aplicable en ese caso… jejejeje.

El caso es que últimamente me han hablado de la dieta disociada. Que disociadas hay muchas, pero ésta en concreto es más compleja que la típica basada en diferenciar entre “alimentos de origen animal y alimentos de origen vegetal” para realizar nuestros menús. En esta no sé si sería capaz de acabar aprendiéndome de memoria lo que se puede mezclar con qué, ni tampoco la podría seguir a rajatabla, ya que hay algunos aspectos un tanto raros…



Y como cuando empezamos a hacer dieta lo primero de lo que nos privamos es de los hidratos, y aprovechando también el anuncio de la tele en el que una presentadora y un cocinero dicen que la pasta no engorda… me he tomado la libertad de hacerme este platazo de espagueti sabiendo que según los criterios de la dieta disociada no me va a engordar y, además, está riquíiiiiiiiiiiiiisimo.



INGREDIENTES (para 1 persona)
-Espaguetti (cantidad que se quiera, yo imagino que unos 100-120 gr.)
-1 lata de champiñones laminados
-1 huevo
-Especias para pasta (con ajo y guindillas) Ariosto 
-Nuez moscada
-1 chorro de aceite de oliva virgen
-Sal (para cocer la pasta)


PREPARACIÓN
-Cocer la pasta en agua con sal según las instrucciones del fabricante).
-En una sartén mediana, echar un chorro de aceite y una pizca de las especias con ajo y guindillas (si no nos gusta el picante, podemos simplemente echar un poco de ajo picado, aunque no será lo mismo). Dar un par de vueltas.
-Añadir los champiñones escurridos, y saltear unos minutos.
-Aparte, batir un huevo como para tortilla.
-Cuando la pasta ya esté cocida, escurrirla bien e incorporarla a la sartén. Añadir también el huevo batido, bajar el fuego al mínimo y remover hasta que el huevo haya cuajado levemente.
-Servir inmediatamente y añadir un poco de nuez moscada molida por encima.


NOTAS
-No puede estar más bueno.
-Se le puede añadir bacon o panceta, y sería del estilo a la carbonara auténtica italiana, pero ya no sería apta para dieta disociada.
-Cuidado con el picante: aunque pensemos que hemos puesto poco ¡siempre es mucho!
-La nuez moscada se puede sustituir por canela. El caso es tener un toque ligeramente dulce, que contraste con el picante de la guindilla.
-Si se hace con champiñones frescos, mejor que mejor. También se puede usar cualquier otro tipo de setas, o alguna otra verdura de nuestro agrado.


Este post ha sido redactado según el Código de Confianza C4C (Ariosto me ha proporcionado gratuitamente la muestra citada para probarla).

martes, 4 de febrero de 2014

Pechuga de pollo rellena jugosa y ligera

Ahora que estamos a dieta en casa (o al menos intentando cuidar un poquito lo que comemos, y comer más sanote) yo ya me estaba traumatizando mentalmente con lo de comer la sosa pechuga de pollo a la plancha. Porque recién hecha vale, pero yo no la puedo dejar “sin acabar de hacer” para meterla en el tupper para el día siguiente y que en el micro se acabe de hacer (¡bacterias power!),  y si la haces del todo, una vez recalentada pierde su poca gracia... y con ella yo mi poca alegría por comérmela… jajajaja…

Pero la cosa cambió desde que descubrí los papeles Jugoso a la sartén de Maggi de mano de Degustabox. Tenía la mosca tras la oreja con hacer lo mismo yo, pero sin esa grasa hidrogenada de palma que nos meten tan panchamente con este producto, ¡que además nos dicen que no necesita nada de aceite para cocinarse!

Desde que lo probé la verdad es que hago la pechuga de pollo o pavo con el papel de horno. Queda la mar de jugosa y se puede comer al día siguiente sin trauma alguno. El otro día, además, me aventuré a hacer una especie de libritos caseros (en realidad una pechuga rellena de jamón y queso ligero, sin rebozados ni frituras).


Y aquí os muestro el paso a paso, ya veréis lo fácil que es y cómo os cambia la vida, sobre todo para aquellos que no os coméis el pollo recién hecho.

INGREDIENTES
-Pechugas de pavo
-2 lonchas de jamón dulce por pechuga
-2 lonchas de queso light por pechuga
-Sal, pimienta
-Especias al gusto (yo preparado Carmencita para carne: sal, pimentón, romero, pimienta, ajedrea, nuez moscada, alcaravea y agentes aromáticos naturales)
-Aceite de oliva

Y también necesitamos:
-Papel sulfurizado para hornear de buena calidad
-1 pincel de silicona o similar

PREPARACIÓN


1) Abrir las pechugas de pollo o pavo a modo de libro. Salpimentar por dentro y por fuera, pero sin pasarnos, porque luego sazonaremos más… Rellenarlas con jamón dulce y queso light.
2) Cerrar las pechugas (no hacen falta palillos ni cordel para atarlas).
3) Cortar un trozo de papel de horno algo más del doble del tamaño de nuestras pechugas ya cerradas.
4) Echar un chorrito de aceite de oliva.



5) Con el pincel, esparcir el aceite uniformemente por todo el papel.
6) Echar especias al gusto repartidas por el papel (yo el preparado para carne de Carmencita). Como el preparado de Carmencita ya lleva sal es importante que no hayamos abusado al salpimentar las pechugas, sobre todo por la parte de fuera.
7) Colocar la pechuga en un lado del papel
8) Envolver la pechuga con el papel (yo lo hice doblando el papel en diagonal, pero eso ya a vuestro gusto)



9) Cuando tengamos las pechugas envueltas, apretar con las manos el papel, para que las especias se adhieran bien a la carne y el papel quede pegadito.
10) Calentar una sartén antiadherente sin nada de aceite, a media temperatura (yo al número 4 y medio, que es la mitad de potencia de inducción). Colocar las pechugas y cocinar unos 8 minutos (aunque esto dependerá del grosor de nuestra carne).
11) Dar la vuelta y cocinar otros 8 minutos por el otro lado.

12) Podemos abrir el papel para ver cómo va, y darle de nuevo la vuelta si vemos que no está cocinado del todo. Lo importante es que el fuego no esté demasiado fuerte como para que se requeme y se quiebre el papel de horno, ni demasiado flojo, que haría que el pollo perdiera sus jugos y nos quedase reseca igualmente. 

Como podéis ver, se cocina divinamente y queda la mar de jugosa, pese a ser una pechuga entera (en mi caso entera, pero más bien pequeñitas).

Esta foto era con la pechuga tibia, porque antes el queso estaba tan fundido que se hubiera desperdigado por todos lados... jeje.


NOTAS
-Podemos hacer lo mismo con la pechuga enrolladita
-Podemos ir variando cada vez las especias (mostaza de dijon, hierbas provenzales)
-Podemos hacer la pechuga al ajillo untando en el papel ajopere en vez de aceite de oliva sólo. También podemos cambiar el aceite por mantequilla (si lo de la dieta nos da igual…)…
-Podemos variar los rellenos: con espinacas, con manzana cortada en láminas finitas, crema de queso azul, dátiles… o hacer simplemente los filetes, sin ningún relleno
-Desde el día que la probé hago la pechuga casi siempre así, y esto ha supuesto para mí un reencuentro con la pechuga de pollo que para mí siempre era tan insípida y me recordaba que estaba a dieta…
-TOTALMENTE RECOMENDABLE, un básico en mi hogar, ¡desde el primer día!


Este post ha sido redactado según el Código de Confianza C4C (Carmencita me ha proporcionado gratuitamente la muestra citada para probarla).