sólo tenéis que bajar al súper a por ella. Más abajo os explico cómo... pero antes, unas fotillos del día 25!
Como cada año, desde hace unos muchos, pasamos estos días en Oliana, el pueblo donde vive mucha de la familia de Alberto, aunque son de León. Y es que en la familia de Alberto no vale con celebrar los chorrocientos días festivos navideños que hay...... noooooooooooooooooo!!!! ellos también celebran cena el día de Navidad. ¡Toooooooooma ya! jejejeje.
Lo bueno es que lo celebramos en el hotel de sus tíos, y cocinar en una cocina de restaurante es mucho más fácil!!!! El año pasado ya os expliqué sobre el hotel, por si queréis alojaros allí, que seguro que os tratan de maravilla... Además, si queréis ver un reportajillo del pueblo y de Isidre Esteve, ex-corredor de raids, el cuñado de la tía de Alberto, podéis verlo aquí. Es muy emotivo, pero está en catalán, y quizá alguno no lo entendáis...
Aquí la madre de Alberto (izquierda) y su tía enseñándonos la perolá de pollo que nos íbamos a comer...
También comimos una sopita de pescado con arroz. Bueno, yo no, que la sopa de pescado no me va mucho...
De picoteos hasta la saciedad, en una mesa grandoooooota preparada para 20 personas. Este año éramos poquitos...
La verdad es que a la hora de los postres ya estábamos hasta los topes. Aquí podéis ver nuestras caras peponas, después de la cena. Y yo, ¡con gafas! ¡Mi nuevo look!
La verdad es que después de todas las comilonas pensaba hacer bondad estos días antes de Nochevieja, pero el estómago se ha acostumbrado a un ritmillo que no se puede cortar ahí por lo sano, de golpe.... así que le he dado tregua y hasta después de Reyes y mi cumple no me pondré a dieta... jajajaja...
Ayer aprovechamos para tomarnos la crema de marisco de Aneto, que me la enviaron junto al caldo de navidad, y todavía nos quedaba por probar... y eso no pueeeeeeeeeeede ser!!!!
Los ingredientes, como todos los productos Aneto, totalmente naturales, sin ningún añadido. Es decir: como si lo hiciéramos en casa...
Pero así sola no era cuestión de tomarla. Y en casa no tenía gambas ni langostinos ni nada por el estilo. La adorné con un arrocito y unos mejillones, y oye... ¡fantásticamente que quedó!
INGREDIENTES
-Crema de marisco Aneto
-1 vasito de arroz Brillante por persona
-Unos cuantos mejillones en escabeche por persona
-1 pizca de mantequilla (yo mantequilla Imperial con sal, que me enviaron hace más de un mes, pero la había estado guardando para cositas especiales...)

PREPARACIÓN
-Abrir un pelín el vasito de arroz, echar un chorritín de agua y poner a calentar durante 1 minuto en el micro a máxima potencia. Cuando lo saquemos, el arroz estará en su punto, y habrá absorbido el chorrito de agua que le pusimos.
-Poner a calentar la crema de marisco en un recipiente apto para micro durante 2 o 3 minutos, a media potencia, porque no queremos que se nos requeme por los bordes...
-Sin sacar el arroz del vasito, añadir una pizca de mantequilla y remover. Una vez esté bien integrada la mantequilla, chafar el arroz dentro del vasito, para dejarlo lo más compacto posible. La mantequilla nos ayuda a ello.
-Desmoldar el arroz en el medio de un plato hondo. Añadir la crema de marisco caliente, y adornar con unos mejillones y un poco del escabeche de éstos...
Y está... ¡para chuparse los dedos!
NOTAS SOBRE LOS PRODUCTOS
-La crema de marisco Aneto tiene un sabor estupendo, y una textura fina y suave. Pero esta vez, aún más que con el caldo, el precio se dispara. Son 15 euros por brick. Por esto no es recomendable para cenas multitudinarias, pero para una cena de 4 está bien, porque tal cual lo he presentado, el brick da para 4 raciones.
-De nuevo estoy encantada con el producto y con la marca. Además, éste se conserva varios días en la nevera. Yo lo que hice con lo que me sobró fue meterlo en una botella de cristal con tapa de rosca, ya que el brick no se puede cerrar y se nos podría estropear.
-La mantequilla Imperial le da un toque muy sabroso al arroz, pero no enmascara el sabor de la crema de marisco. Es ideal para que el arroz quede más compacto y no se nos deshaga cuando estemos montando el plato. Su sabor es de mantequilla, mantequilla, y su toque saladito la hace ideal para esta preparación. La mantequilla no se cocina, sólo se funde, y por eso se aprecia su sabor en todo su explendor.
Este post ha sido redactado según el Código de Confianza C4C (Aneto y mantequilla Imperial me han proporcionado gratuítamente las muestras citadas para probarlas).
¡Ay! Y...
¡FELIZ AÑO NUEVO 2012 PARA TODOS!














